Me ha impresionado y conmovido mucho esta imagen. ¡Qué contraste! Las mismas cuatro palabras… Unas para matar y otras para salvar. «Esto es mi cuerpo», dicen las abortistas; «Esto es mi cuerpo», dice el sacerdote en la consagración. Unas palabras arrebatan la vida; las otras dan la vida de Dios y nos salvan. Conmovedor.









